“La plenitud es un manantial inagotable que emana de ti.”
Imagina un río subterráneo que nunca se seca. La **felicidad** genuina no depende de fuentes externas efímeras, sino de un manantial interno que, una vez descubierto, te nutre constantemente. Se trata de conectar con esa fuente de vitalidad y regocijo que ya reside en tu interior.