“El placer efímero es un destello; el gozo profundo, la constelación.”
No confundas la fugacidad de un instante de placer con la perdurable calidez del gozo. El primero es como un relámpago, iluminando momentáneamente el camino, mientras que el segundo es la luz constante de un firmamento estrellado, que guía y reconforta. Busca esa plenitud que se anida en el alma, no el brillo superficial que pronto se desvanece.