“La verdadera dicha reside en el eco de nuestras risas compartidas.”
La dicha, esa melodía efímera, se amplifica cuando la compartimos. No es un tesoro solitario, sino una sinfonía de resonancias que nace en el encuentro de almas alegres. Imagina el sonido de mil risas pequeñas floreciendo en un jardín, cada una iluminando un rincón distinto de tu ser.