“La dicha es el eco sutil de un corazón en sintonía.”
La dicha, ese sentimiento efímero y a la vez profundo, no se encuentra en el estruendo, sino en la resonancia interna. Es como escuchar una melodía secreta que solo tu alma comprende, un compás perfecto que te arrulla en la calma. Piénsalo como el momento en que una planta, tras la lluvia, se erige vibrante, bebiendo la esencia de la vida; así es la dicha, una absorción silenciosa de la plenitud que nutre el ser desde adentro, sin necesidad de proclamarlo al mundo.