“El placer efímero es chispa, la dicha perdurable es lumbre.”
Piensa en la felicidad como un fuego. Hay momentos que son destellos fugaces, como fuegos artificiales que iluminan el cielo por un instante. Pero la verdadera dicha es la brasa que arde constantemente, alimentada por el amor, la conexión y el sentido. Esa lumbre nos reconforta y nos da calor en los días fríos.