“La dicha florece en el jardín de los pequeños regocijos.”
El verdadero gozo no reside en grandes gestas ni en conquistas monumentales, sino en la serena apreciación de los instantes cotidianos. Imagina un campo vasto, pero tu mirada se detiene en una sola flor silvestre, su color vibrante y su delicada forma, que te brindan una profunda satisfacción. Esa es la esencia de la felicidad: encontrar el universo en lo diminuto.