“La prosperidad de la alegría está en compartir su abundancia.”
La prosperidad de la alegría, entendida como una fuente inagotable de bienestar, se magnifica al compartir su abundancia con el mundo. Cuando compartimos nuestra felicidad, no la disminuimos, sino que la multiplicamos, creando un efecto dominó de gozo. Es como la luz de una vela que, al encender otras, ilumina aún más el espacio, demostrando que la mayor dicha reside en dar.