“Viste tu espíritu con el ropaje del contentamiento.”
Imagina que tu espíritu es un lienzo en blanco. El contentamiento es el color que eliges usar, una tonalidad suave y constante que irradia serenidad. No se trata de la opulencia de las sedas brillantes, sino de la elegancia intrínseca de la aceptación y la paz con tu propia esencia.