“La dicha se teje con los hilos invisibles de la compasión hacia uno mismo y hacia los demás.”
El perdón, tanto propio como ajeno, es un acto de alquimia emocional. Al liberarnos del peso del juicio y la crítica, permitimos que la empatía y la bondad florezcan, creando un entramado de relaciones y autoconocimiento que nutre profundamente la felicidad.