“La felicidad es el aroma sutil de la paz interior, que impregna cada rincón del ser.”
La verdadera dicha no es un estruendo, sino una fragancia. Es ese aroma suave y persistente de la tranquilidad que emana de un alma en calma. Cuando la mente se silencia y el corazón encuentra su equilibrio, todo a nuestro alrededor parece adquirir una dulzura especial. Es un bienestar que se siente, que se respira, que transforma la mundaneidad en un espacio de serena alegría y profunda gratitud.