“Encuentra el regocijo en la danza de lo cotidiano.”
El regocijo, esa sensación de regocijo espontáneo, a menudo se esconde a plena vista, en los ritmos simples y las coreografías de la vida diaria. No busques extravagancias; el placer se encuentra en la apreciación del movimiento constante.
Observa cómo las estaciones cambian, cómo un niño descubre algo nuevo con asombro. La vida entera es una danza; permitirse participar en ella, con ligereza y gratitud, desata una oleada de dicha.