“La alegría es el tesoro que se descubre al mirar hacia adentro.”
La fuente de la alegría más duradera no se encuentra en las posesiones externas o en el reconocimiento ajeno, sino en la exploración y el cultivo de nuestro propio mundo interior. Es un descubrimiento personal, una revelación.
Imagina un baúl antiguo que se abre, revelando joyas brillantes y reliquias valiosas. Tu interior es ese baúl, lleno de potenciales de gozo esperando ser descubiertos a través de la autocomprensión y el amor propio.