“La serenidad es el manantial secreto de la algarabía.”
La serenidad es el manantial secreto de la algarabía.
A menudo, la alegría desbordante se nutre de un pozo interior de calma. Antes de que la risa irrumpa, debe haber un espacio de tranquilidad que la acoja. Piensa en un lago pacífico cuyas aguas, al ser perturbadas suavemente, crean ondas de regocijo.
Este bienestar no es la ausencia de problemas, sino la fortaleza interna para no dejarse arrastrar por ellos. Es encontrar placer en la quietud, permitiendo que la verdadera algarabía surja como una flor que emerge de un terreno sereno, irradiando su luz.