“La plenitud es la ausencia de anhelos que eclipsen el presente.”
Sentirnos plenos no significa que debamos dejar de soñar o aspirar a más. Más bien, es la capacidad de apreciar lo que ya poseemos, de no permitir que la insatisfacción perpetua nuble la vista de nuestro ahora. Es como disfrutar de un banquete sin pensar en el próximo plato.