“El risueño espíritu es un jardín perpetuo de alegría.”
No subestimes el poder de una sonrisa. Un espíritu que se permite la risa, que encuentra humor en las pequeñas cosas, es un terreno fértil para la alegría. Piensa en las carcajadas compartidas con seres queridos; son destellos de luz que disipan las nubes, un placer contagioso que renueva el alma y siembra bienestar.