“Cultiva la lumbre del regocijo en la mazmorra de la rutina.”
El gozo no es un rayo de sol que ilumina solo los días festivos; es una chispa que podemos avivar incluso en la monotonía diaria. Piensa en un pequeño acto de amabilidad hacia ti mismo cada mañana, un detalle que transforme lo ordinario en un momento de íntimo placer.