“La dicha es la arquitectura de nuestras propias percepciones.”
No es el mundo externo quien dictamina nuestra felicidad, sino la lente a través de la cual lo observamos. Podemos elegir construir palacios de gozo sobre cimientos de gratitud, o derrumbarnos en ruinas de desdicha por la mínima adversidad. La alegría es un proyecto de ingeniería interna, donde cada pensamiento, cada actitud, moldea el espacio de nuestro bienestar.