“El placer es un suspiro, la felicidad es la respiración profunda.”
El placer es un suspiro, la felicidad es la respiración profunda.
El placer es como un exhalar momentáneo, un alivio o una gratificación fugaz. En contraste, la felicidad es la inhalación profunda y sostenida de la vida misma. Es ese acto consciente de nutrirte, de expandir tu ser y de sentir la vitalidad fluir ininterrumpidamente, como el aire que llena tus pulmones y te mantiene vivo y pleno.