“El placer, como el rocío, refresca el alma; la dicha, como la lluvia, la nutre.”
El placer, como el rocío, refresca el alma; la dicha, como la lluvia, la nutre.
Imagina una flor sedienta. El rocío le proporciona un refresco momentáneo, un deleite fugaz. Pero es la lluvia profunda y persistente la que realmente cala en la tierra y la nutre hasta la raíz.
Así es el placer y la dicha. El placer puede ser un consuelo pasajero, una alegría momentánea. La dicha, sin embargo, es esa nutrición profunda que emana de un estado de ser, una satisfacción que impregna todo nuestro ser y nos permite florecer.
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- “El gozo se encuentra en el eco de tus pasos auténticos.”
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- “El placer es una ráfaga de viento; la dicha es la brisa constante que acaricia tu existencia.”
- “El bienestar es la arquitectura invisible que sostenta tu espíritu.”