“El gozo se esconde en la quietud del instante presente.”
El gozo, esa sensación vibrante de placer, a menudo se encuentra esperando pacientemente en la quietud del ahora. Dejamos de percibirlo cuando nuestra mente viaja al pasado o se afana en el futuro.
Como una mariposa que revolotea ajena a nuestro afán por atraparla, el gozo se posa suavemente cuando somos capaces de anclarnos en el presente. Es la simple contemplación de una flor o el sabor de una comida.
Cultivar esta consciencia del momento es abrir la puerta a una felicidad duradera, una dicha sutil pero profunda.