“El gozo se esconde en los pliegues de la vulnerabilidad.”
Al igual que una perla se forma en la concha, el gozo más profundo a menudo emerge de nuestras experiencias más tiernas y expuestas. Permitirnos ser vulnerables, mostrar nuestras fragilidades, abre la puerta a conexiones más auténticas y, con ellas, a un placer que trasciende la mera felicidad superficial.