“La dicha se desata en el instante en que dejas de buscarla afuera.”
Esta frase invita a la introspección, sugiriendo que la felicidad no es algo que se encuentra en posesiones externas o en la aprobación de otros, sino que reside dentro de nosotros.
Piensa en un tesoro enterrado que has estado buscando incansablemente en islas lejanas. De repente, te das cuenta de que la llave para desenterrarlo estaba en tu propio jardín. La dicha es ese tesoro, y a menudo, al dejar de buscarla en el exterior y mirar hacia adentro, la liberamos. Es un placer de autodescubrimiento.