“La serenidad es la risa contenida del alma.”
La serenidad, esa quietud interior que nos inunda en momentos de calma, puede ser entendida como una risa silenciosa que emana del alma. No es la carcajada ruidosa, sino una profunda y gozosa aceptación de la vida tal como es.
Es la sensación de paz que se experimenta al observar el mar en calma, o al sentir el calor del sol en la piel. Es la risa que no necesita ser expresada, porque se siente plenamente en el interior, como un murmullo de contentamiento que acompaña cada latido.