“La resonancia del placer se escucha en la armonía interna.”
Imagina un instrumento perfectamente afinado, cuyo sonido es puro y melodioso. El placer, esa sensación de deleite, resuena de manera similar cuando nuestra vida interna está en armonía. Esto implica alinear nuestros valores con nuestras acciones, cultivar la paz interior y encontrar un equilibrio entre las demandas externas y nuestras necesidades internas. Una vida resonante es una vida placentera.