“Desentierra el gozo en las grietas del ordinario.”
La cotidianidad a menudo oculta tesoros de placer. Piensa en el instante en que un rayo de sol se cuela por la persiana, o en la sonrisa cómplice de un extraño. Son destellos de júbilo que, si aprendemos a observar con ojos despiertos, llenan de vitalidad hasta el día más anodino.