“La alegría es el lenguaje universal del alma feliz.”
Si el alma pudiera hablar un idioma propio, sería el de la alegría. Es un dialecto universal, comprendido por todos, que se manifiesta en una sonrisa espontánea, en una risa contagiosa, en la energía vibrante que irradia de quien se siente verdaderamente feliz. Es el eco de un espíritu que ha encontrado su ritmo y que comunica su bienestar a través de la luz y la vitalidad.