Felicidad Felicidad

“La dicha florece cuando el corazón decide ser jardín, no desierto.”

La dicha, en lugar de esperar que las circunstancias externas la rieguen, nace de una elección interna: la de cultivar un espacio fértil en nuestro interior.

Un desierto, por árido que sea, puede florecer si se le introduce la vida. De igual modo, nuestro corazón, ante la adversidad, puede transformarse en un jardín de serenidad y contentamiento.

Implica nutrir pensamientos positivos, regar con compasión y permitir que las semillas de la esperanza germinen. Eres el jardinero de tu propia dicha.

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