“La dicha reside en la alquimia de los instantes, no en la acumulación de tesoros.”
El verdadero júbilo no se encuentra en las posesiones materiales ni en las grandes fortunas, sino en la capacidad de transformar lo ordinario en extraordinario. Piensa en un rayo de sol que se filtra por la ventana en un día gris; es un pequeño momento de calidez y luz, una ofrenda efímera que, si la acogemos, puede ser fuente de profunda satisfacción.