“La dicha se gesta en el vientre fértil de la autoaceptación.”
La dicha no es un regalo externo, sino el fruto que brota de la tierra fértil de la autoaceptación. Cuando abrazas tus imperfecciones y te reconoces valioso tal como eres, creas las condiciones perfectas para que la alegría florezca de manera genuina y perdurable.