“El gozo se cultiva en el jardín de las pequeñas conquistas diarias.”
Imaginen un agricultor cuidando con esmero cada semilla, celebrando el brote de una pequeña planta. Así es el gozo: el resultado de nutrir y valorar nuestros esfuerzos cotidianos, por modestos que parezcan. Cada meta alcanzada, cada obstáculo superado, es una flor que embellece nuestro paisaje interior.