“La curiosidad es el motor que impulsa la aventura del placer.”
Piensa en un niño explorando un nuevo juguete. Esa chispa de asombro, esa sed de descubrimiento, es la puerta de entrada a un mundo de satisfacciones. Mantener viva esa curiosidad nos permite seguir maravillándonos y encontrando nuevos motivos de regocijo.