“La resiliencia es la flor que brota en el terreno de la adversidad.”
La capacidad de ser resiliente, de recuperarse ante los reveses, es clave para experimentar una felicidad duradera. Es a través de la adversidad que aprendemos a valorar el bienestar y a encontrar gozo en la superación.
Al igual que una flor que encuentra la fuerza para crecer en un suelo difícil, la resiliencia nos permite florecer después de las dificultades. Esta satisfacción de haber atravesado tormentas nos da una perspectiva única sobre el placer de la paz recuperada.