“La vitalidad es el combustible de un gozo perpetuo.”
Esta perspectiva vincula directamente la felicidad con nuestra energía y fuerza vital.
Tener "vitalidad" no solo se refiere a la salud física, sino también a la chispa en nuestros ojos, la curiosidad en nuestro espíritu y la energía para perseguir lo que amamos. Cuando poseemos esta vitalidad, incluso las tareas sencillas se vuelven fuentes de gozo.
Cultivar hábitos que nutran nuestro cuerpo y mente – buena nutrición, ejercicio, descanso adecuado y pasiones – es invertir en un suministro constante de bienestar, haciendo que la alegría sea una experiencia cotidiana, no un evento esporádico.