“La dicha reside en la danza secreta de las pequeñas gratitudes.”
La dicha, ese estado esquivo y preciado, a menudo se disfraza de lo cotidiano. No la busques en grandes conquistas ni en tesoros lejanos, sino en el eco silencioso de las cosas que damos por sentadas. Piensa en el calor de una taza en tus manos en una mañana fría, en la sonrisa inesperada de un extraño, o en la quietud de un instante robado a la prisa.