“La dicha no es un destino, sino la melodía secreta del camino.”
La felicidad no es una meta lejana a la que arribamos tras una ardua travesía. Es la cadencia invisible que envuelve cada paso, el ritmo sutil que transforma lo ordinario en extraordinario. Es percibir la sinfonía en el murmullo del viento, en la risa de un niño, en la quietud de un amanecer.