“Anida la felicidad en la cuna de la esperanza renovada.”
Incluso en los inviernos más crudos, la esperanza es el brote que promete la llegada de días más cálidos y alegres. Anidar la felicidad en esa certeza, en la creencia de que siempre hay luz al final del túnel, es un acto poderoso. Es como cuidar un pequeño capullo, sabiendo que dentro reside la promesa de una flor radiante.