“La dicha no es un destino, sino el aroma del camino.”
La dicha no es una meta distante que alcanzamos al final de un arduo viaje. Más bien, es el perfume sutil que emana de cada paso que damos con intención y conciencia. Es encontrar placer en el presente, en las pequeñas maravillas que a menudo pasamos por alto en nuestra prisa por llegar a algún lugar.