“La satisfacción es el eco de un corazón agradecido.”
La satisfacción, esa profunda sensación de estar en paz con lo que se tiene, nace del suelo fértil de la gratitud. No se trata de poseer grandes riquezas, sino de reconocer la abundancia en lo cotidiano: un amanecer que tiñe el cielo, la calidez de una conversación, la simple salud.
Cuando dirigimos nuestra atención hacia lo que hemos recibido, en lugar de lamentar lo que falta, abrimos las compuertas a un manantial de bienestar. Cada apreciación es una nota que se suma a la resonancia de un corazón agradecido, creando la melodía de la dicha.