“El gozo no se persigue, se cultiva en el interior.”
Como un jardinero paciente, cultiva tu propio gozo. No esperes que las circunstancias externas siembren semillas de felicidad en tu terreno. Riega tus pensamientos con optimismo, poda las dudas que ahogan las raíces y permite que el sol de la gratitud ilumine cada rincón de tu alma. La cosecha será un bienestar duradero.