“La dicha es el eco de un corazón bien afinado.”
La dicha no es un rugido estruendoso, sino una melodía suave que resuena desde el interior. Imagina tu corazón como un instrumento musical, y cuando las notas del amor, la gratitud y el propósito vibran en armonía, se crea esa sinfonía interna que llamamos dicha. No se trata de eventos externos grandiosos, sino de la quietud y la resonancia de un espíritu en paz.