“La dicha se oculta en las grietas de la cotidianidad.”
Buscamos la dicha en cimas lejanas, sin darnos cuenta de que su esencia se filtra por las grietas de lo ordinario. Es en los detalles más sencillos de nuestra vida diaria donde la dicha puede hacer su entrada triunfal.
Piensa en la forma en que la luz del sol se cuela por las persianas, creando patrones cambiantes en el suelo. Es una escena común, pero observarla con atención revela una belleza sutil, un atisbo de dicha que transforma lo mundano en extraordinario. Es cuestión de abrir los ojos del alma.