“En el jardín de tus días, el gozo es la flor que crece más fuerte con la lluvia de la resiliencia.”
Cuando enfrentas las adversidades y, en lugar de marchitarte, te fortaleces y aprendes, esa resiliencia se convierte en el abono perfecto para el gozo. Cada desafío superado permite que una nueva flor de felicidad brote con más vigor.