“La alegría es el sol interno que disipa las sombras del desánimo.”
La *alegría* genuina es una fuerza motriz, un calor intrínseco que, como el sol, tiene el poder de iluminar incluso los rincones más oscuros de nuestra existencia. No niega las dificultades, sino que las ilumina con una perspectiva renovada.
Es la chispa que enciende el espíritu, el *gozo* que te impulsa a levantarte después de cada caída. Es la convicción de que, incluso en la penumbra, hay una luz esperándote, una promesa de calor y vitalidad.