“La alegría es la luz que disipa las sombras del desasosiego.”
Ante las inclemencias, la alegría se erige como un faro. No se trata de ignorar las dificultades, sino de permitir que la luz del gozo penetre, revelando nuevas perspectivas y disipando la penumbra. Es la chispa interna que nos recuerda la calidez incluso en la noche más oscura.