“La dicha no es un destino, sino el aroma del camino.”
La dicha no es un tesoro escondido al final de un arduo viaje, sino el sutil perfume que emana de cada paso que damos con conciencia. Es el susurro del viento al pasar entre las hojas, la calidez del sol en la piel, el eco de una risa compartida. Cuando dejamos de anhelar un futuro incierto y aprendemos a saborear el presente, descubrimos que la verdadera plenitud reside en la esencia misma de la existencia.