“La dicha es el eco dulce de un corazón en paz.”
La dicha, ese susurro de contentamiento que resuena en lo más profundo de nuestro ser. No es una explosión efímera de júbilo, sino la calma serena que nace cuando nuestras acciones y nuestro espíritu están en sincronía. Como una melodía que fluye sin esfuerzo, la dicha aparece cuando el alma no está atada por las cadenas del arrepentimiento o la ansiedad por el futuro.