“La felicidad es el eco suave de las mariposas internas.”
La felicidad, más que una meta grandiosa, es esa vibración sutil, casi imperceptible, que resuena desde nuestro interior cuando permitimos que la ligereza y la belleza se posen en nuestro espíritu. Como el aleteo delicado de una mariposa, no se impone, sino que se manifiesta, trayendo consigo una estela de gozo efímero pero profundo. Es el reconocimiento de la simple maravilla que nos rodea, una melodía secreta que solo nosotros podemos escuchar y apreciar en su máxima expresión, llenando de color nuestro paisaje anímico.