“La ventura se halla en la resonancia con la belleza simple.”
La ventura no requiere grandes gestos ni monumentos ostentosos. A menudo, se encuentra en la contemplación serena de la belleza que nos rodea, esa que se esconde en los detalles más cotidianos.
Es como escuchar una sinfonía en el canto de los pájaros o admirar una obra maestra en el patrón de una hoja caída. El placer de sintonizar con esta armonía natural, con la sencillez de la existencia, nos colma de una dicha tranquila y constante.