“El gozo reside en el arte de apreciar lo pequeño.”
Piensa en un coleccionista de tesoros. El gozo verdadero no siempre se encuentra en las joyas más grandes y brillantes, sino en la minucia, en la belleza sutil de un pétalo de rosa o en el patrón intrincado de una hoja. Es la capacidad de ver la maravilla en lo ordinario, transformando lo simple en extraordinario.