“El éxito no es un destino, sino la danza constante de la semilla sembrada.”
El éxito no es esa cumbre nevada que se divisa a lo lejos, sino el proceso, a veces arduo, a veces sutil, de cultivar el propio terreno interior. Cada paso es una semilla de potencial, regada con esfuerzo y paciencia, que inevitablemente florecerá en un logro significativo.